El camino de la Paz

5 12 2008

El asesinato que ETA cometió esta semana es el cuarto en lo que va de 2008. Y el primero después de haber dado uno de los golpes más duros en la historia de la banda. Se llamaba Ignacio Uria, un hombre de 71 años y con cinco hijos, sin escolta y sin ganas de defenderse simplemente por ser consejero de la constructora Altuna y trabajar en el trazado ferroviario de la Y Vasca.

¿Se frenarán ahora las obras?

Buff… (creo que no lo debía preguntar)

Todavía ningún medio ni líder político se ha posicionado en estas peligrosas reflexiones (quizá, pensando en lo utilitaristas que sonarían en estos días de luto).

Esperemos que la respuesta suene firme y determinada en estos tiempos de completas desolaciones y desilusiones. Cuántas. Muchísimas.

 

Si la estrategia del Ejecutivo se ha endurecido estos meses, la de ETA también: sigue atentando y perpetuando un legado de violencia y movilización en la izquierda proetarra.

Antes, en el año 2004, ETA no tenía apenas capacidad para reimpulsar los movimientos de apoyo político y social para sembrar de nuevo el terror. De hecho, la historia ha demostrado que las oportunidades de los partidos políticos optimistas que han intentado ofrecer cualquier tipo de diálogo a la banda, han fracasado. Hasta hace poco, se creía en el diálogo. No se dice nada nuevo al afirmar que la lucha contra el terrorismo ha sido una de las prioridades de todos los gobiernos españoles de la democracia, aunque la forma de abordarla haya tenido etapas muy diferentes. La búsqueda de la definitiva desaparición de ETA se ha intentado apoyar en la mejora de la eficacia de la acción policial, en el desarrollo de medidas legales de lucha contra el terrorismo, en la persecución judicial de sus partidos y en la búsqueda de la colaboración internacional –especialmente con Francia.

   Tras los atentados yihadistas del 11 de Septiembre y los perpetrados en Londres y Madrid, las sensibilidades de los españoles se intensificaron; el terrorismo se empezó a mirar con otros ojos. Por otro lado, el impulso del Estatuto de Cataluña hizo que ETA cambiara de estrategia a la hora de intentar lograr sus objetivos. Por ello, declaró una tregua que dio paso al diálogo directo con el Gobierno de Zapatero para lograr una solución política. Este marco de diálogo / negociación no produjo soluciones “tangibles”. De hecho, Rodríguez Zapatero no solía usar la expresión “derrota del terrorismo”, sino más bien “solución dialogada”.

El miércoles 22 de marzo de 2006 comenzó otra tregua, o mejor dicho, un “alto el fuego” para lograr su gran objetivo: la autodeterminación. Tres meses les llevó caer en la cuenta de que lo único que les ofrecería el Gobierno, la oposición mayoritaria y los ciudadanos era un solución “a la catalana”, o, lo que es lo mismo, una reforma del Estatuto hasta lo que permite la Constitución y hasta que el Tribunal Constitucional no manifestara lo contrario. Ni más ni menos. Esta solución suponía para  el Ejecutivo un paso gigante, mientras que, para la banda, no era ni un paliativo. Fueron en esos meses, antes de llevar a cabo la salvajada de junio, cuando ETA fue consciente de que no iba a conseguir del Gobierno ningún tipo de concesión de territorio.

   En esos momentos, el sentimiento de frustración de la banda era descomunal. La situación de estancamiento en las conversaciones pudo ser uno de los detonantes de la barbarie de verano de 2006, una respuesta infantil de un crío consciente de que jamás se tendrían en cuenta sus caprichos. Y lo hizo. Dinamitó las esperanzas de los más optimistas por medio de un coche bomba en la Terminal 4 que hizo llorar a los que llevaban meses creyendo que la paz era un fin alcanzable. Hay cosas que no se pueden disimular, sino, díganselo a Rodríguez Zapatero, mortalmente herido junto a los cuantiosos daños materiales del aeropuerto, una de las infraestructuras más significativas del Estado español. Era el primer atentado de ETA que dejaba tras de sí dos víctimas mortales en más de tres años y medio. Y vino después de una sincera convicción manifiesta en la frase “dentro de un año estaremos mejor”; una desilusión en toda regla. Un aluvión de declaraciones vinieron después, del tipo: “no tenían voluntad de dar su brazo a torcer”, “negociar era de locos”, “no se podía llegar a nada con los terroristas”. Fue entonces cuando un Rodríguez Zapatero, con veinte años más en el rostro, tuvo que subirse al atril y reconocer que había perdido la batalla y que el proceso estaba “roto”.

   Casi dos años después de este episodio, el presidente reconocería que fue la decisión más dura que debió asumir en su vida. Después de desilusiones como ésta, no le cogió por sorpresa lo del concejal de Mondragón. Tampoco las explosiones ni los disparos que determinan la orden del día. Ahora, las disposiciones que pretenden poner punto y final a la política terrorista caminan por otros derroteros que no juegan en la peligrosa cuerda floja de la legalidad.

El gran Savater apuntó que: “A veces, los asesinos, sólo quieren cosas admirables para su comunidad, como la autodeterminación, la justicia o la seguridad ciudadana. Son valores elevados, de utilidad pública, heroicos: nada de viles intereses personales. Lo malo es que esos derechos colectivos, que encuentran paladines tan arriscados, se llevan por delante otros derechos privados: los de cada uno de los muertos”.

La paz. Sobre la que se ha escrito y dicho absolutamente de todo. Una palabra que ha sido manejada y vapuleada por partidos totalitarios al igual que se hace a día de hoy por los que respetan la democracia. Qué difícil es admitir, cómo decía Sócrates, que las grandes ideas se expresan en pocas palabras. Qué difícil es admitir también, tal y como la historia nos ha enseñado, que ya no hay camino para la paz con el terrorismo. La paz es el camino.

 

Anuncios

Acciones

Information

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: